almohadas son caldos de cultivo para bacterias y ácaros del polvo, por lo que una limpieza regular es fundamental. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los materiales internos de las almohadas (como la viscoelástica o el plumón) generalmente no se recomiendan para el lavado directo, ya que esto puede dañar la estructura.
Recomendaciones clave para la limpieza de almohadas:
Las fundas de almohada están en contacto directo con la piel y deben lavarse semanalmente con un detergente suave. Evite el uso de lejía para mantener la suavidad de la tela y evitar la decoloración.
Si bien es importante mantener las almohadas limpias, el relleno de la almohada no debe remojarse en agua. El lavado puede hacer que el relleno interno (como el plumón o la espuma viscoelástica) pierda su elasticidad e incluso genere moho. Para los rellenos de almohadas de espuma viscoelástica, se recomienda limpiar suavemente las manchas de la superficie con un paño húmedo y luego dejar que se sequen al aire por completo.
Después del lavado, las almohadas deben estar completamente secas antes de su uso. Si queda humedad dentro de la almohada, fácilmente se convierte en un caldo de cultivo para bacterias y moho, lo cual es contraproducente.
Si es posible, lave las fundas de las almohadas con agua caliente a más de 55 ℃ o expóngalas a la luz solar (durante al menos 3 a 4 horas) para esterilizarlas naturalmente y evitar que se reproduzcan los ácaros del polvo.